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El Partido Colorado y Talvi

hierro lopezPor Luis Hierro López
El candidato colorado tiene un doble desafío. Debe afianzar la corriente de quienes lo apoyaron y, además, será necesario que cautive a los colorados de la base que no fueron a votar o lo hicieron por otros candidatos del Partido. No es una tarea sencilla.

El partido tuvo en la interna 184.639 votos, un 17.1%, recuperándose respecto a las similares instancias de 2014, 2009 y 2004. Pero para lidiar en forma decisiva en la elección de octubre e intentar pasar a noviembre, tiene que llegar a un 20-25%, lo que naturalmente es muy difícil. Hay, con todo, tres factores que pueden contribuir.

Talvi ganó con amplitud y tiene un proyecto de país, iniciando una nueva etapa del liderazgo colorado. Eligió muy bien a su compañero de fórmula, quien – más allá de que habrá que esperar el veredicto de la Corte Electoral – fortalece y complementa la oferta. Talvi no es todavía muy conocido por el grueso de la población, por lo que tiene chances ciertas de crecimiento electoral. Su formación académica, su lenguaje y su propuesta política, empero, también podrían enfrentar dificultades para expandir su influencia en los sectores populares. Sin embargo y a su favor, es interesante observar que, siendo un economista, ha basado su prédica más en enfoques sociales que macroeconómicos.

Sanguinetti recuperó al Partido con su presencia, su fortaleza y eso engrandece su larga trayectoria pública. Desde el llano, puso vitalidad y emoción, le habló al alma de los colorados y contribuyó en forma decisiva a que el Partido se pusiera de pie. Lo estoy viendo, con emoción, a pocos días de la elección y cuando tanto él como yo sentíamos que el domingo 30 podíamos perder, visitar a un club y levantar su gorra vivando a nuestra colectividad, dando una lección política pero también de vida. Su gorra – medio leninista, futbolera o de taxista – pasó a ser un símbolo, así como siempre lo han sido sus cejas, su voz o sus discursos. En sus presidencias usaba sombreros de índole institucional, pero en esta campaña ofició de caudillo y se calzó una gorra surgida de la misión popular y de la recorrida por los barrios. Esa imagen en el club de la calle Blandengues, alzando su gorra al cielo y vivando a su partido, nos será imborrable.

El Partido Colorado sale fortalecido de la contienda interna pero ahora tiene el desafío de consolidar sus votantes y para ello, nuestro candidato deberá hablarle tanto a un vecino de Pocitos como a la esposa de un soldado del cuartel del Pantanoso. Viendo los resultados, da la impresión de que Talvi votó muy bien en la costa, pero el crecimiento del Partido de acá a octubre vendrá desde otras zonas montevideanas y canarias, donde vive gente que se maneja con intuiciones populares más que por adhesión a programas.

 
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